#Libros "El Tesoro del Presidente del Paraguay" - Emilio Salgari

Ver además: http://paraguayway.blogspot.com.ar/2015/12/libros-emilio-salgari-il-tesoro-del.html

Plantas medicinales de Paraguay para mordeduras de víboras


Existen plantas medicinales que pueden ser usadas para evitar que las mordeduras de víboras sean mortales. Algunas de ellas son el taropé y el mbói ka‘a

LAS PLANTAS MEDICINALES
RECOMENDADAS EN ESTOS CASOS 

El taropé (Dorstenia brasiliensis Lam.): el machacado de la raíz se emplea en aplicaciones locales, en picaduras de víboras y de animales ponzoñosos. Poniendo la raíz machacada sobre las mordeduras, evita que corra el veneno y lo extirpa, mayormente, especialmente si es fresca; en cuanto al zumo, se debe tomar también para contrarrestar la acción del veneno, colocando, además, algunas gotas sobre la herida.
Mbói ka’a (yerba de la víbora); mbói räi (diente de víbora); mbói ysypo (liana de víbora) poseen varios nombres científicos: Peltodon radicans, Stemodia viscosa, Euphorbia hipercifolia, Irisine cilosioides, entre otros.
La yerba de la víbora es remedio de rápida acción contra las picaduras de las víboras y de otros animales ponzoñosos; se machaca y se pone encima o se masca para surtir el mismo efecto. Se sabe que si esta planta se seca y es reducida a polvo, y se da en licor conveniente un puñado de esta planta, fortalece el corazón y restablece las fuerzas perdidas producidas por la acción del veneno.
En cuanto al mbói ysypo, su más interesante virtud es contra los venenos; el zumo o jugo exprimido de las hojas frescas ingerido, sana el picado de las víboras. La raíz machacada juntamente con las hojas y tomadas en vino impiden la actividad del veneno, especialmente si se bebió o comió, y en el caso en que el veneno pasó al estómago, y ya se encuentra dentro del cuerpo, lo destruye y expele del todo.
Existen muchas plantas medicinales que pueden ser usadas para evitar que las mordeduras de víboras sean mortales, pero siempre el conocimiento empírico de la gente del campo nos sorprende: mencionan el orín del ciervo, el zumo del carbón, la ingestión rápida de una cantidad considerable de agua; en verdad, todo vale si es para salvar vidas. 

Ing. Agr. Msc. Alfredo Salinas 
Técnico Proyecto
Dermasur y Prof. UNP

El 12 de junio de 1935 se firma el protocolo de Paz entre Paraguay y Bolivia dando fin a la Guerra del Chaco.

El 9 de junio de 1935, se reunió en Buenos Aires, un grupo mediador para tratar la paz entre Paraguay y Bolivia.

El 12 de junio se llegó a un acuerdo y se firmó el Protocolo de Paz aunque recién el 14 de ese mismo mes cesó el fuego en el frente de batalla.


El cese de las hostilidades
Luego de tres años de cruenta lucha y de exhaustivas gestiones diplomáticas pacifistas, se concretó el 12 de junio de 1935, la firma del Protocolo de Paz entre el Paraguay y Bolivia.

Representantes de los países en guerra: Paraguay y Bolivia, y de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Perú y EE.UU. de América, se reunieron en Buenos Aires para tratar las condiciones de paz entre los contendientes.


El Protocolo de Paz establecía:
1- Que ninguno de los dos ejércitos debía modificar las posiciones ocupadas, ni reanudar la lucha mientras se gestionaba el acuerdo definitivo.

2- Que una comisión militar neutral establecería la línea de separación de los ejércitos de ambos países.

3- Qué los gobiernos de Paraguay y Bolivia no debían adquirir materiales bélicos hasta la firma del tratado definitivo. Y que en noventa días los ejércitos de ambos países debían reducirse a cinco mil hombres.

El 14 de junio a las 12, cesó el fuego en el Chaco. El Comandante en Jefe del Ejército en campaña Gral. José Félix Estigarribia transmitió la Proclama. “Con profunda emoción os anuncio la cesación de la lucha...

La Nación nunca olvidará a quienes combatieron y sufrieron para salvarla de la mutilación y la deshonra”.


La Paz

En Buenos Aires continuaban las gestiones de la Conferencia de Paz. Las discusiones se centraban en las propuestas de límites y la reglamentación de la no agresión entre las partes.

En mayo de 1938 se incorporaron a la Conferencia los cancilleres de Paraguay, Dr. Cecilio Báez, y de Bolivia, Dr. Eduardo Diez de Medina.

Finalmente, después de tres años de azarosas discusiones en torno al litigio territorial, y de desacuerdos sobre soberanías y concesiones, el 21 de julio de 1938 se firmó el Tratado de Paz, Amistad y Límites entre Paraguay y Bolivia.

Con la aprobación y el cumplimiento oficial de las partes de todo lo estipulado en el Tratado, la guerra llegó a su fin.


La línea divisoria entre ambos países fue definido por un laudo arbitral previamente acordado entre las partes por el Tratado de Paz. El 10 de octubre de 1938 el Colegio dictó su fallo:
“En el norte la línea que partía de la desembocadura del río Negro en el río Paraguay, seguía el río Negro hasta la intercesión del paralelo 19º 49' 40” de latitud sur; de allí a Cerrito Jara pasando por el Cerro Chovoreca, por la intercesión del meridiano del fortín Paredes con el Palmar de las Islas, por el cerro Capitán Ustarez, hasta el 27 de Noviembre o Gabino Mendoza. En la zona oeste la línea partía de 27 de Noviembre hasta Villazón, a 15 kilómetros al oeste de Irendagüe, pasaba a 10 kilómetros al oeste de Estrella, para terminar en el río Pilcomayo en Esmeralda”.


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