Queso Paraguay / kesú paraguai (según Mundoquesos y Tembi'u Paraguay)


Leche: Vaca
Tipo: Pasta fresca, sin corteza
Materia Grasa: No definido
Maduración: No precisa
Aspereza: Media, algo agrio
Vino: Vista Alegre Riesling (Bodega Gerhard Bühler)
País de origen: Paraguay
Región: Todo el país
Notas: El Queso Paraguay es, sin lugar a dudas, el ingrediente por excelencia y por antonomasia en la gastronomía popular paraguaya. Que sería de la gastronomía paraguaya sin el "Kesú Paraguai". El nombre “kesú paraguai” con el que se lo conoce en el campo paraguayo, deviene de la guaranización de los vocablos “queso” (producto obtenido por maduración de la cuajada de la leche con características propias para cada uno de los tipos según su origen o método de fabricación) y “Paraguay”, nombre del país de donde es originario.
La utilización de la palabra “paraguái”, con “i” latina en sustitución de la “y” griega, obedece al hecho de que en el idioma Guaraní la “y” se pronuncia de manera diferente a como suena en español y siempre designa al “agua”.
Se trata de un tipo especial de queso que se elabora a partir de la “cuajada” (preparado que se logra de la mezcla de leche pura con el “cuajo”, parte del tubo digestivo de ciertos rumiantes que segrega, durante la digestión del animal, ácido lácteo), que generalmente no lleva sal y que como se fabrica con leche “entera” (no descremada o sin grasa), deviene en muy cremoso y nutritivo. Posee una masa blanda y un sabor poco salado, un tanto agrio, tiene una vida útil aproximada de 45 días.
Si bien la fabricación del “kesú paraguai” es originaria de las “estancias” (haciendas de campo destinadas al cultivo, y más especialmente a la ganadería) del Paraguay, hoy son muy apetecidos los quesos provenientes de las colonias mennonitas ubicadas principalmente en el Chaco paraguayo.
Generalmente, el “queso Paraguay” tiene un límpido color blanco intenso, propio de la leche de vaca con que se lo elabora.
El Queso Paraguay esta presente en todas las preparaciones tradicionales paraguayas (Mbejú, Sopa Paraguaya y Chipa).
Aunque es ingrediente esencial de las anteriormente mencionadas recetas, el kesú Paraguay en sí es bastante aburrido. Lastimosamente la calidad del Queso Paraguay ha bajado bastante en los últimos años. Cuando está bien fresco tiene un sabor muy leve lo cual hace que, en dicho estado, sea buen vehículo para sabores dulces. En Paraguay se combina un trozo de queso fresco con dulce de guayaba o miel de caña para postre. Al pasar los días el kesú paraguay desarrolla un olor fuerte (algunas veces extremadamente fuerte) y se torna duro y un poco grasoso con un color amarillo. En ese estado se usa para chipa, sopa y otros platos típicos.
En cuanto al consumo de queso la mayoría de los paraguayos sólo comen kesú paraguay ya que es casi el único tipo de queso que se consigue en el campo. En áreas urbanas hay más variedad.


Fuente: mundoquesos.com

Foto de Liliana en Tocorre 

EL QUESO PARAGUAY

El queso Paraguay o kesu paraguai (en guaraní) es un queso de sabor único y es un ingrediente fundamental en la mayoría de los platos tradicionales de nuestro país. 
¿Como se hace el queso Paraguay? ¿Con que tipo de queso lo podemos reemplazarlo en otros países? Son las preguntas que con frecuencia me hacen en la página.
Luego de leer en varios sitios he recopilado información que comparto con ustedes.

Para 1Kg de queso aprox

  • 5 lt de leche de vaca
  • 1 cuajo (parte del abdomen de la vaca)
  • Limón
  • Sal (opcional)

PREPARACIÓN

El auténtico queso paraguayo se llama queso cuajo y su nombre viene del elemento que se utiliza para cuajar la leche. En el campo se utiliza el cuajo de la vaca que es una especie de piel del tubo digestivo del animal. Esta piel se baña con abundante limón o naranja agria (y algunos también sal, aunque el original no llleva) y se deja secar al sol por un par de días antes de preparar el queso. 

En la preparación del queso tradicional paraguayo intervienen además de la leche entera de vaca (sin pasteurizar) y el cuajo; la quesera (que suele ser de madera con un colador por debajo) y el sobrado que es el lugar donde se deja reposar el queso para que libere todo el liquido de la cuajada.

En síntesis se puede decir que la preparación del “kesú paraguai” atraviesa por tres procesos: la preparación del “cuajo”, la elaboración de la “cuajada” y finalmente, la fabricación del queso.


PREPARACIÓN DEL CUAJO

Se abre y se lava muy bien para luego colocarlo en un recipiente agregándole abundante jugo de naranja agria (apepú) o limón. Se deja impregnarse de ese líquido por espacio de tres a cuatro horas, transcurridas las cuales se lo pone a secar al sol, bien extendido en un sitio aireado. Cuando está bien seco, el “cuajo” está en condiciones de “cortar” la leche. En dias de buen sol basta con 1 día.
Sobre el Cuajo: el cuajo es como un trapo, y se puede reutilizar varias veces si le lo lava cada vez que se utiliza.

LA CUAJADA

En un recipiente adecuado y grande se coloca la leche cruda a la que se agrega el “cuajo”, revolviendo el preparado con la mano o una cuchara de madera de vez en cuando por espacio de 1 hora. Luego de ese tiempo se hace gotear la leche sobre la palma de la mano y si presenta signos de pequeños coágulos, se retira el cuajo y se aguarda un rato no muy largo, transcurrido el cual la “cuajada” estará lista para preparar el queso Paraguay.

EL PRENSADO Y LA ELABORACIÓN DEL QUESO

El queso se elabora rompiendo la “cuajada” preparada, que para entonces debió reposar por espacio de unas horas. Una vez rota la “cuajada” con las manos se la deja reposar nuevamente para que pierda todo el líquido o jugo llamado “suero”. Cumplido este paso, se procede a apretar la “cuajada” hasta sacarle todo el líquido que contenga. Totalmente liberada de “suero” la “cuajada”, se llenan con ella los bastidores o queseras que suelen ser de forma cuadrada o rectangular especialmente dispuestos para el efecto. 
Foto de Itaipu
Estas queseras se dejan reposar en un lugar aireado pero sin sol sobre una rejilla de madera llamado "sobado" y al día siguiente, el “kesú paraguai” ya estará listo para su consumo.

El resultado es un queso blanco y de sabor un poco ácido. El queso fraguado tiene un color amarillento, seco, hinchado, con muchos ojos o agujeros”
Para la sopa paraguaya se utiliza el queso tierno, o fresco y para la chipa el queso de varios días o kesu tujá.




REEMPLAZAR EL QUESO PARAGUAY

Una de las grandes interrogantes de los paraguayos que viven fuera o extranjeros que quieren hacer nuestras comidas típicas es ¿Con que queso se puede reemplazar el queso paraguay?
Básicamente se puede reemplazar por cualquier tipo de queso fresco, en las etiquetas de los quesos ponen queso tierno o queso fresco, si quieren hacer sopa paraguaya, vori vori y chipa guasu.
Para la chipa, el kavuré y el mbejú se usa un queso más viejo En Argentina se suele usar el de cáscara colorada, en España se puede usar algún queso curado o tipo gouda.

La Historia del Paraguay en 20 capítulos - Capítulo 20




Por prelación constitucional, asumió como presidente de la República el Presidente del Senado, el doctor Luis González Macchi. Está por verse si su cargo le corresponderá hasta finalizar el periodo presidencial, o si es solamente provisorio. En el momento del cierre de esta página web está en manos de la Corte Suprema de Justicia dirimir esta situación.

Los políticos, que amenazados por la barbarie oviedista tuvieron una protección de la ciudadanía que ofrendó dignamente su colaboración para mantener el estado de derecho, asumieron una postura digna de tan dramáticos hechos, formando un gobierno de coalición nacional, donde los tres mayores partidos políticos negociación mediante, conformaron gobierno.

Tampoco esto era una concesión graciosa del partido colorado. Todos los sectores políticos se unieron, y tuvieron participación activa para desplazar del poder a este grupo totalitario. Además, los colorados, partiendo del mismo partido, ante la crisis interna que condujo al mismo país a una espiral de crisis social insostenible y crítica, donde se imponía la lucha del poder entre dogmáticos y empresarios; había arrastrando al mismo partido casi a la llanura política. El partido colorado, acostumbrado a imponerse, y renuente a pactos con otros partidos, realizó este trascendental paso, por las causas mencionadas, pero creemos que también ello permitirá depurar sus filas. Probablemente, los grupos fácticos, sin contar ya con la opción de tomar provecho de éste poderoso partido, que a su vez se nutría insaciablemente del estado; sin posibilidades de seguir lucrando con ello, serán indefectiblemente expelidos de su seno. Esperemos que esta aptitud revolucionaria para el propio partido, permita captar nuevamente a jóvenes políticos de raigambre popular, y con verdaderas capacidades y convicciones ideológicas y políticas; y se vaya renovando deshaciéndose del sometimiento a los caprichos e intereses extra partidarios.

Los jóvenes y la ciudadanía toda (en una proporción mayoritariamente asuncena), conformada por miembros de todos los partidos políticos, por sectores apolíticos, y fuerzas vivas en general, y protegidos por la Iglesia Católica que cobijó en la Catedral a muchos de estos valientes ciudadanos, conjuntamente con los campesinos y los obreros, logró romper esa hegemonía unipartidaria de casi 60 años, que los políticos no pudieron lograrlo en toda la transición democrática de 10 años.

Pero hay que ser fríos en el análisis. El interior del país no reaccionó de la misma forma que la población capitalina y metropolitana.

Es fundamental que los políticos insistan en esta fracción demasiada importante y de tremendo peso electoral, que miró pasivamente los sucesos de la capital. Incluso, muchos sectores del interior ni estaban al tanto de lo que ocurría.

Otra preocupación es que aunque fue un fenómeno inorgánico, espontáneo y multitudinario, ella no fue soportada por gremios bien organizados, a pesar de algunas excepciones. Es fundamental que los gremios estudiantiles en forma orgánica posean mayor capacidad de reacción y de compromiso, materia pendiente en la formación de futuras generaciones. Esta reorganización debe de ser impulsada en forma activa y efectiva.

Obligaciones pendientes y urgentes - A reconstruir la patria de una vez por todas

Es perentorio reorganizar el país, ya que actualmente ella está varios pasos atrasados en la propia historia de las naciones. Después de todos estos años, sorprende 1999 al país con una pequeña luz de esperanza para emerger definitivamente hacia su progreso sostenido y para el avance de sus condiciones de vida.

Estamos expectantes a las directivas o voluntades concretas de la administración central para encarrilar el futuro del país. Estando cerca de finalizar el siglo, el país muestra un aspecto de carencia y debilidades, existiendo problemas que más que requerir urgencia, ya ha pasado a un estado de crisis endémica, como son la explosión demográfica, la falta de asistencia educativa y de salud, la falta de distribución equitativa de tierras a los labriegos, la cobertura sanitaria, de aguas tratadas, la depredación de los bosques, de la fauna, la contaminación ambiental, la invasión de colonos brasileños en enormes extensiones de territorio, la pérdida de la cultura nacional, el contrabando indiscriminado, el narcotráfico, el auto tráfico, la delincuencia incontrolable, la falta de básicos medios de comunicación, la corrupción galopante y desenfrenada, los desórdenes y desarreglos comunales heredados del régimen anterior, y la falta casi desesperante de puestos de trabajo, tal que el país sigue manejado por este grupo de interesados en negociados gubernamentales, que ojalá sea desplazado de una buena vez del poder. Esperemos que se priorice la dirección institucional de la república, hasta la entrega del poder en agosto de 2003.

El país va a requerir en un futuro inmediato la urgente solución de estos problemas, porque las condiciones de globalización, dentro de esta "nueva" concepción de regionalización que es el Mercosur, ponen en un lugar muy deprimente la situación del país, en el contexto regional. Ni siquiera puede ofrecer mano de obra calificada para cubrir puestos de trabajo en este macro mercado, debido a las deficiencias en la formación técnica y superior. El país no daba las mínimas condiciones ni garantías internas para implantarse el capital extranjero en el territorio, y todas aquellas que desean cubrir este mercado global, se instalan en las adyacencias al país, debido a que el mismo es pequeño, y no merece mucho interés estratégico. Si éste no da opciones válidas, simplemente se produce las mercaderías en los países vecinos, y se convierte al país en un mero y neto mercado consumidor de segunda categoría. No se produce nada en proporciones considerables, a excepción de materias primas básicas como soja o algodón, o la producción de carne de las grandes haciendas. Ningún producto con valor agregado sale en cantidades razonablemente aceptables del país, tal que se obtengan divisas que solventen el progreso del mismo. La calidad y cantidad de mano de obra suministradas a las pocas y excepcionales empresas que se radican en nuestro suelo, se limitan a puestos de 3er o 4to nivel. Los técnicos de mando medio o especializados se contratan en los países vecinos tal que los del país son relegados a puestos mucho más inferiores y menos remunerados.

No se pueden ofrecer servicios, porque los conocimientos en tecnología y capacitación cualificada, están a niveles rudimentarios. La clase empresarial, por años mamando de las bondades de la dictadura, ante la apertura de los mercados, se ven en la grave disyuntiva de apearse del carro cómodo de apoyar a un sistema totalmente desfasado y pútrido, para enfrentar este reto, que los deja en desventajas inmensurables. Para mantenerse, deben facturar, y para facturar debe haber mercado, y no hay mercado, por la recesión económica, y entrar en mercados extranjeros es poco posible, por las dimensiones de las industrias locales, y por la calidad de los productos ofrecidos.

Se superaron y anularon las barreras proteccionistas, y el mercado interno cada vez está más miserable, crítico y paupérrimo. El timón económico sigue encadenado y dependiente de esa masa electoral de empleados públicos a quienes se les debe el acceso al poder al partido colorado. Así, las circunstancias actuales, deben de separar esta perversa situación. Estamos al borde del precipicio, mientras los demás países de la región intentan recuperarse de las épocas nefastas de sus respectivas dictaduras con progreso, planes y directrices claras; lamentablemente en él nuestro las cosas son aún poco claras.

Hay muchas carencias en la República del Paraguay. Los jóvenes en muy poco tiempo, ante esta encrucijada, con este negro horizonte; van a empezar a exigir, y es muy probable que se sucederán explosiones sociales de impensables consecuencias que la clase política tiene la obligación de preverlas. El reencause del país se debe empezar a gestar, por que ni ya se puede decir "antes de que sea tarde", porque hace rato, que ya se hizo tarde; y esta es la hora en que tenemos que correr todos, para tratar de alcanzarle a la historia, a nuestra realidad, que hace rato ya nos relegó a un lugar que los habitantes de esta república no nos merecemos. Ya demasiados jóvenes van engrosando las filas de los desocupados, y demasiados ya también optaron por dejar esta patria por la vecina Argentina, forzándolos al destierro económico.

Y en el descanso, que hay en el largo camino recorrido

Hay una clase silenciosa en el Paraguay, que lucha en las sombras, estoicamente, sin descanso, con honra, con dignidad, con mucho esfuerzo para avanzar, y mejorar las condiciones y expectativas de vida en el país. Este grupo de gente, que sin amilanarse, durante años fue aportando su pequeño grano de arena en el titánico esfuerzo de sacar al país de las tinieblas, no va a claudicar. Nunca bajo los brazos, ni nunca los bajará.

Siempre se lo va a encontrar luchando, tozudamente, tercamente, sin hacer mucho ruido, sin ofender, sin pelear frontalmente, empecinado en torcer el triste derrotero en que se encuentra el país. Esta clase, tiene esperanzas, tiene sueños, en ella anida un pensamiento, el día en que se pueda ver un país moderno, rico, a la altura que se merece, y le corresponde estar, con familias, con hombres y mujeres, recogiendo el fruto de su esfuerzo cotidiano, y dichosos de vivir en paz con su vecino, con su hermano, liberados de esos estúpidos prejuicios que durante tantos años el sistema de convivencia nos impuso pensar, borrando para siempre el fanatismo ciego, excluyente y vacío.

Privilegiada por la naturaleza, esta tierra no se merece ya seguir más soportando sobre sí, este tendal de sinsabores, desdichas y desilusiones. La barbarie de la manipulación del hombre para saciar apetencias sectoriales, como el arreo político, el voto ciego, el fanatismo bestial, tan descabellados y que desvergonzadamente sucedía en el Paraguay hasta hoy, hasta hace poco, se va acabar. Se está acabando.

Usted, ustedes, y todos nosotros así lo haremos. Desterraremos definitivamente a sus guaridas y ratoneras a la clase prepotente, alienante y expoliadora, y nos uniremos con todos los paraguayos y extranjeros que habitamos esta tierra para fortalecerla con trabajo, esfuerzo y dedicación, seamos empresarios o trabajadores, hombres o mujeres, mayores, jóvenes o niños. Ese día llegará tarde o temprano. Y el Paraguay por fin, se redimirá de tan ingrata, miserable y oscura historia.

En un país, donde a finales del siglo 20, tendría que haber ofrecido una juventud sana, culta y preparada, con medios y expectativas de vida razonablemente dignos, iguales a cualquier país medianamente moderno, seguimos enfrentándonos en estúpidas peleas intestinas, que la clase dominante nos presenta e impone, como leit motiv de nuestro diario vivir. Eso debemos destruir cueste lo que cueste.

Recordatorio, Loor a los Mártires, a los Luchadores de Ayer, de Hoy y los de Siempre.
(Por Víctor Luis Baruja R.)

Puede que esté en contra de lo que aquí he escrito. No importa. Voy a ser más personal. Tienes el derecho de hasta rechazarlo; o de ofenderte, fastidiarte o descalificarlo. Pero te aseguro que somos muchos los que tenemos el corazón henchidos de felicidad por el hecho que tu puedas pensar, discutir, hablar, escribir o protestar. Si no lo sabes, o no lo recuerdas, hace 9 años (corre el año 1999), el Paraguay era casi un cadáver; sobreviviente, frío, sin sentidos, sin pensamientos, sin signos de nada, en estado comatoso. Solo se sentía un pequeño pulso, apenas sus signos vitales. Las personas que vivíamos en esta tierra, solo éramos máquinas de producir y distribuir miserias, para mantener con nuestros impuestos una maquinaria de ladrones insaciables. Y si no lo recuerdas, piensa, acuérdate del miedo. De ese terrible miedo, que penetraba nuestras venas, y se apoderaba de nuestro cuerpo, de nuestro ser. Ese miedo con que convivíamos desde que despertábamos hasta que nos acostábamos, que corría por nuestras venas, por nuestros sueños. Ahogaba nuestras alegrías, y nos cubría con un manto de crudo silencio. Ese miedo, el más cruel de todos. Acuérdate. Acuérdate del miedo a PENSAR. Ese miedo ya no está con nosotros. Ese miedo lo hemos derrotado. Lo hemos vencido. Ya fue. Ya no está. ¿Quién lo expulso de nuestros corazones, de nuestros cuerpos?. No fueron los cañonazos de Rodríguez. Fueron el grito o el silencio estoico pero incólume de miles de paraguayos y extranjeros, que lucharon todos estos años. A ellos nos debemos.

A los que aún están, y a los que ya no están. Vaya así este reconocimiento de eterna gratitud. Por la perseverancia, el estoicismo y la dignidad. No los nombro. No los puedo nombrar a todos, a tantos. Gracias señores de mi patria. Hombres valientes de su tiempo.

Soy un paisano, que acaricia un sueño. En que algún día, el sol sorprenda el despertar de mis hijos, con un color de esperanza, dicha y felicidad, en una patria justa, sin arbitrariedades ni abusos.


VIVA EL PARAGUAY. VIVA LA LIBERTAD. VIVA EL DERECHO DE PENSAR. VIVAN LOS VALIENTES HOMBRES DE MI TIERRA. COMO LEONES HAN LUCHADO, Y LOS VERDADEROS PROTAGONISTAS, SE HAN RETIRADO SILENCIOSAMENTE, CON LA FRENTE HERGUIDA, A LAMERSE LAS HERIDAS RECIBIDAS. AHORA DEBEMOS LUCHAR Y CONVENCERNOS QUE LA PATRIA, AL FIN ES NUESTRA. QUE LA MEMORIA DE NUESTROS MÁRTIRES DESTIERREN POR SIEMPRE EL MILITARISMO, EL FANATISMO CIEGO Y EL SOMETIMIENTO DE LA INSTITUCIONALIDAD DEL PAÍS A LOS ANTOJOS DE GRUPOS DE PODER ECONÓMICOS. NO ROBEN MÁS AL PUEBLO. PORQUE EN MEMORIA DE ELLOS, NOSOTROS HOY, SOMOS PROTAGONISTAS, Y NO LO PERMITIREMOS. CONSTRUYAMOS JUNTOS NUESTRO FUTURO EXIGIENDO NUESTROS RECLAMOS. NI UNA GOTA DE SANGRE NUNCA MÁS POR CUESTIONES POLÍTICAS. NUNCA MÁS IMPUNIDAD.

NUNCA MÁS REPRESIÓN. NUNCA MÁS PREBENDARISMO. NUNCA MÁS DINERO DEL PUEBLO DESPILFARRADO GRACIOSAMENTE EN PROSELITISMO POLÍTICO. EL ERARIO PÚBLICO ES SAGRADO, COMO LA MEMORIA DE NUESTROS MUERTOS, PORQUE ES EL SUDOR DIARIO DE TODOS NOSOTROS.

La Historia del Paraguay en 20 capítulos - Capítulo 19

En justa coincidencia, probablemente por la providencia o el destino, miles de campesinos se acercaban a esas mismas plazas; pero con otros objetivos. La solicitud de condonación de deudas a los pequeños agricultores. Ante el acontecimiento, y luego de formalizar condiciones, se plegaron a los manifestantes, formando una barrera humana aún más cohesionada y fuerte. A estos se sumaron los trabajadores, cuyas principales centrales obreras, llamaron a una huelga indefinida, hasta la renuncia o la separación del cargo de Cubas. Se lo acusaba de proteger a una facción violenta y totalitaria como era la del oviedismo.

Acorralado aún más, Oviedo, manteniendo en forma directa el control de la policía, cuyos comandantes respondían netamente a sus mandatos, ordenó un ataque inmisericorde con todos los elementos con que disponía la misma. Carros de agua, gases lacrimógenos, balas de goma, la policía montada, cuerpos de choque, y todo tipo de dispositivos fueron lanzados y realizados contra la multitud, que enfrentó estoicamente esta situación.

Ante la imposibilidad de despejar la plaza para introducir a sus partidarios, aplicó lo más descabellado de su tormentosa acción política. Entre sus partidarios, que se enfrentaban a la multitud en las barricadas, con bombas de estruendos y todo tipo de objetos contundentes, llegada la noche del Viernes de Dolores (Liturgia Católica), del 26 de marzo, distribuyó individuos con armas de fuego, estratégicamente en distintos puntos y en edificios de altura, e impulsó el ataque directo de estos a los manifestantes. Con estos francotiradores disparando a discreción, matando e hiriendo a multitud de personas creía que esto disgregaría a la muchedumbre y los haría dispersarse, y replegarse despavoridos; o bien, que se produciría su tan ansiada revuelta popular. No escatimó esfuerzos, hizo replegar a las fuerzas del orden hacia sus partidarios, viéndose claramente en las transmisiones televisivas en vivo como estos (la policía), también formaban parte de tan abominable acción a favor de los oviedistas.

Mientras las balas arreciaban, era indescriptible la sensación en el lugar; en medio de estruendos de las explosiones, de la humareda de las bombas, de las barricadas y del ulular de las ambulancias, se escuchaba nítidamente el vigoroso, frenético, incansable e incesante tañer de las campanas de la Catedral Metropolitana de Asunción; que con su lastimero y lloroso repicar, arropaban a la valiente juventud que gallarda y con bravura sin par, anteponían sus cuerpos, y ofrendaban sus vidas, manteniendo las barricadas ante la arremetida de los asesinos; cayendo algunos ante el fuego de los vandálicos fratricidas. También ésta se convertía en improvisado sitio de atención de los heridos evacuados de las barricadas. Eran impresionantes las escenas dantescas; donde ella asistía atónita de como hermanos (?) paraguayos mataban a paraguayos por posiciones políticas dispares.

Aún ante las balas, los jóvenes más que nadie, se mantuvieron incólumes mientras se transmitían los sucesos en directo por las cadenas de televisión, donde la comunidad internacional veía con asombro y estupor, caer muertos y heridos a los manifestantes, y como los sicarios disparaban a mansalva sobre la multitud desprotegida ante la mirada cómplice de la policía.

Ni la policía montada podía contra los manifestantes que se mostraban más decididos con cada arremetida de los efectivos policiales, que a pesar de emplear todos sus recursos, no pudo desalojar a la multitud que valientemente los enfrentaba.

Cubas en un último gesto, intentó tomar la plaza con tanques de la caballería motorizada. Mandó movilizar un contingente importante desde la ciudad de Cerrito, distante a unos 70 kilómetros de Asunción.

En el trayecto, entrando en Asunción, la ciudadanía de cualquier nivel social, interponían sus propios vehículos, aminorando la marcha, para hacer más difícil el desplazamiento de estos carros de combate, que debían realizar disparos intimidatorios para poder avanzar. En los alrededores de la plaza se improvisaron barricadas y piquetes, donde personas, jóvenes y mayores, ponían sus cuerpos, vehículos, y todo tipo de elementos a su alcance para evitar que las tanquetas llegasen hasta las mismas plazas. Cada sector del espectro combativo de la patria, alentaba, asistía y luchaba firme con la consigna de no abandonar las mismas. Bajo este compromiso, la multitud se replegó hacia la Catedral de Asunción, cobijándose bajo su techo, y mediante el apoyo abierto y firme de la clase eclesial y pastoral, se mantenían firmes en vigilia ante los eventos que vendrían.

Mientras, el Juicio Político, iniciada por la Cámara de Diputados, que lo había aprobado el día 24 en una repentina, histórica y ajustada votación de dos tercios de los votos necesarios, continuaba en la Cámara de Senadores, que recibía los descargos a las imputaciones, y seguía inexorablemente los procedimientos para la destitución de Cubas. Viendo que las circunstancias cada vez les eran más desfavorables, éste aceptó una negociación forzada con el Senado, con la Comunidad Internacional a través de sus embajadores y con los jefes presidenciales del Mercosur.

Presentó la renuncia, adquirió fueros de parlamentario, y pidió asilo político al Brasil, donde fue a refugiarse; mientras que Oviedo se fugaba a la Argentina, donde obtuvo también un asilo político gracias al presidente argentino Carlos Menem de quien es amigo y socio "comercial".

La Historia del Paraguay en 20 capítulos - Capítulo 18

1998 - 2003 Elecciones Presidenciales: Cubas Presidente

Preso Oviedo, le sucede como candidato por el partido colorado, por orden de prelación; el Ingeniero Raúl Cubas Grau. Un miembro más del círculo áulico de las macroempresas surgidas de Itaipú, y con fuertes lazos y afinidades con el mismo entorno de Wasmosy. Surgía así una tremenda preocupación. Si Wasmosy desatendió absolutamente la gestión gubernamental en pos de intereses propios, este último, presentaba una imagen demasiado similar a él, y con la apreciación futura de un obvio continuismo.

Esto era latente en los sectores y electores selectivos y críticos, que lamentablemente son absoluta minoría en el país. El candidato a vicepresidente que lo acompañaba era el doctor Luis María Argaña, dado por el orden sucesorio en las internas para candidato a presidente. Argaña, era uno de los más genuinos y fieles representantes del stronismo, resistido por un sector también importante del partido. Con un discurso excluyente, retrógrado, ofensivo, casi cavernario, no obtuvo otra cosa que un gran rechazo de la ciudadanía urbana; pero así también, lograba un importante acercamiento de una gran masa electoral, apelando al fanatismo ciego de un gran espectro de la población no urbana, familiarizado a las posturas polarizadas y excluyentes que creían ver en él, la vuelta de tiempos mejores (cuando el derroche de dinero de los grandes préstamos internacionales). Así, algunas de sus expresiones eran: "Aún si el candidato del partido sea el Pato Donald, los colorados lo tenemos que votar", "A esos que no comulgan (con las directivas) con el partido, serán echados a patadas", "Aún el peor de los colorados, es mejor que el mejor de los opositores", "Siempre habrá un 13 de enero" (fecha de la conspiración para la revuelta que alzó al poder al partido colorado en los años 40).

Pero lo concreto es que la oposición, que a pesar de una amplia alianza electoral de casi todos los representantes de la oposición, no logra aglutinar a una suficiente masa electoral ni interesar a la sociedad. Muchos errores surgieron a la propuesta de la oposición. Un bajo perfil popular, con una ausencia total de capacidad analítica del electorado, vaciado de capacidad selectiva bajo el gobierno stronista; se planteó erróneamente la lucha, y perdió estrepitosamente. En las elecciones del 10 de mayo de 1998, este electorado optó por el resquebrajado partido colorado, desmembrado en 3 fracciones antagónicas, dándole 54% de sus votos. Era claro. El pueblo no elegía. VOTABA. Sin juicio, sin razón valedera, este le dio la confianza al partido de gobierno, mediante los votos cautivos, (empleados públicos) más el extraordinario peso electoral en el interior del país, ajenos a los vaivenes políticos de la capital, por falta de medios de comunicación eficaces.

Mientras, el país se hundía inmisericorde hacia el despeñadero. La pregunta que surgía era: ¿Porqué votaron nuevamente a este partido? El latrocinio de los bienes estatales, el robo inconmensurable, y todo lo demás. No hay conciencia era la explicación. Tampoco la oposición hizo mucho por cambiar el rumbo de esta historia. La poco atractiva y hasta poco confiable figura del candidato opositor, doctor Domingo Isabelino Laino Figueredo, desgastado, resistido y repelido por grandes sectores del electorado, vio perder estrepitosamente sus aspiraciones, sin capacidad receptiva y sin convicción.

Una muestra más del tremendo daño a la sociedad paraguaya del régimen stronista es, que en la actualidad no existen políticos de abierta raigambre popular, sobre todo en el sector opositor. La oposición está pagando caro aún el medio siglo de persecución, muerte y exilio. Aquellos opositores que se mantuvieron enfrentados al régimen, dentro de los confines de la república, e incluso en el exterior, y que pudieron soportar tantos años de autoritarismo, fueron aquellos que pudieron solventarse económicamente en forma autónoma, a pesar de las persecuciones; o que pudieron autofinanciarse, manteniéndose alejados de los tentáculos del dictador que todo lo decidía, que todo lo manejaba. Es así, que en la actualidad, sorprende a la oposición, con figuras netamente de nivel intelectual y condición elevada, con personalidades que surgieron de las esferas más pudientes, con muy pocos lazos con las clases populares. No se pretende hacer una apreciación de tendencia izquierdista a estas afirmaciones, pero es evidente, que siendo Asunción, capital de la república, el único bastión de oposición que no pudo caer completa y absolutamente bajo la manipulación y alienación política e ideológica del régimen, de ella surgen estas figuras. Ese bolsón de inquietud y critica que fue la capital, mantenida mediante el exiguo pero lacerante (para la dictadura) flujo de información, y sitio de los pocos cotos de intelectuales, se mantuvo estoico a pesar de los zarpazos del dictador. Los dirigentes del interior, sin ningún respaldo o protección, sencillamente fueron exterminados o aniquilados por el régimen en los años más duros de persecución implacable.

Lo concreto de todas estas situaciones que se cernían sobre el país es, que el partido colorado entraba en una profunda crisis interna, y de fragmentación irresoluta entre los políticos ideológicos y los grupos corporativos que durante tantos años iban sometiendo cada vez más al partido. Con esta grave crisis, no podía proponer al país respuestas a las soluciones consensuadas o válidas. No se planteaban propuestas concretas y definidas. Sus principales exponentes se lanzaron a una delicada, interminable e irreconciliable lucha intestina con ningún viso de solución.

Los eternos grupos de intereses, resabios del stronismo, no podían crear soluciones concensuadas, debido a que sus mezquinos intereses iban en directa colisión entre sí. La dirigencia colorada doctrinaria era consciente de ello. El partido seguía oprimido, cautivo, usado y abusado en pos de fines antagónicos. Con un tremendo caudal electoral dúctil y maleable en el interior, era excesivamente pernicioso que estos grupos fácticos, dueños de una tremenda capacidad económica sigan cautivando a sus electores.

Así, son de Asunción la mayoría de las cabezas visibles de los partidos políticos, que, carecen del elemento primordial para conquistar al pueblo, el cual es el de una mayor afinidad a sus sentimientos, a sus gustos, a sus sueños, a sus costumbres. Por más que dispongan de buenas voluntades, no pueden deshacerse de esa pesada carga de soportar el hecho de estar ajenos a las realidades diarias de la vida en el interior de la república, que es donde realmente radica el verdadero peso electoral. Muchos de estos políticos, ni tienen idea de cómo es hablar en la lengua materna, vernácula del Paraguay, que es el guaraní. Muchos actuales exponentes del partido colorado, también sufren esta misma falta, pero en este caso, el motivo es bien distinto. Estos políticos, los doctrinarios, pertenecen a círculos poderosos de poder, y en la mayoría, son de cunas pertenecientes al entorno que mantuvo por tantos años a la dictadura, lo cual, los hizo también, divorciarse del pueblo. Pero, la ventaja del partido colorado, es el de la tremenda alienación a la cual está sumido su pueblo, el cual, a pesar de las libertades, no es capaz de despabilarse y levantar cabeza, y al fin de cuentas, es éste que seguía manteniendo en el poder a esta clase prebendaria, corrupta e inepta de dirigentes.

Esta situación se mantiene sencillamente por el fanatismo desmesurado e irracional del pueblo colorado, divido entre la ignorancia y los empleados públicos, que se cuentan por miles, otro bastión electoral importante, que con pequeños y míseros sueldos, amontonados en cientos de instituciones públicas, con beneficios insignificantes como una asistencia social o sanitaria básica, un puesto laboral en la administración pública o circunstancias similares, siguen prendidos a esta perversa concepción de vida cívica que se les impone. Y en el campo, aquella gente, ignorante de sus propias realidades, y con poca información acercada, de quienes tanto ya la han expoliado, explotado; usada, manipulada y maltratada, son al fin de cuentas, los mismos que luego los apuntalan en el poder. Es obvio que este punto es una de las más pesadas y terribles herencias de la dictadura insisto. La masa electoral campesina es arreada como bestias, denostando una notable incapacidad de análisis, crítica o apreciación de sus reales situaciones, y determinar bajo el influjo de quienes se encuentran en estas circunstancias.

Presidencia de Cubas:
Quiebre Institucional y Conflicto de Poderes. Magnicidio

Cubas asumió el 15 de agosto de 1998. Oviedo que realmente constituía el verdadero poder, fue liberado de su prisión, apenas Cubas asumió el cargo. A partir de allí, se colapsó el país. El Poder Judicial se explayó exigiendo al presidente cumplir con las sentencias emanadas de su seno. Este se negó a acatar, comprometiendo la misma vida institucional de la república. El Congreso, con una fracción importante del oficialismo en oposición a Cubas, aliados a la oposición, alegaron que se producía un quiebre institucional por la arbitraria determinación del Presidente, impulsaron un juicio político al mismo para destituirlo.

Oviedo, apeligrando su posición, teniendo únicamente a Cubas como protector, ya que en orden sucesorio, Argaña debía de reemplazarlo, y éste era su enemigo político irreconciliable, tomó las riendas del poder, apelando a todo tipo de procedimientos legales e ilegales, lícitos e ilícitos para cambiar la situación tanto suya como la del presidente. Lanzado a candidato a presidente del partido colorado, que debían desarrollarse en 1999, manipuló la mismísima Justicia Electoral, manipuló las esferas castrenses, promovió ataques a miembros de la Corte Suprema de Justicia, a miembros del parlamento, realizando atentados terroristas contra todo el espectro opositor que tenía contra suyo, y atacando a las mismas instituciones republicanas. Mediante el empleo de un discurso mesiánico, violento, amenazante y temerario; instigaba a sus partidarios a una revuelta popular, a una guerra civil, mediante el empleo estratégico de algunos medios de comunicación, plegados a sus intereses, planteando la renuncia del pleno de los miembros de la Corte Suprema de Justicia, y la disolución del Parlamento, los dos poderes que se enfrentaban al poder ejecutivo.

Toda esta escalada de violencia abiertamente instigada por el oviedismo (a través de su movimiento UNACE) desembocó en el asesinato del vicepresidente de la república, el doctor Argaña. Este magnicidio, indignó a la gran mayoría de la ciudadanía que en tiempos previos veía impávida como Oviedo y sus personeros pregonaban la violencia, con una célebre y triste frase: "Haremos correr ríos de sangre si no se acatan nuestras exigencias". Oviedo, creyendo que a partir de la muerte de Argaña se desataría una revuelta popular incontrolable, maquiavélicamente maquinando una guerra civil; donde pretendía que; sucediendo ello, Cubas tendría la posibilidad de decretar el estado de excepción, disolviera el congreso, y negociación mediante, lograr su blanqueo judicial. Tamaño error, la ciudadanía estrechó filas ante tamaño atentado; y sin considerar posturas partidarias, exigieron al Congreso la destitución del presidente, juicio político mediante. Una multitud se congregó en las plazas del Congreso, conformados por jóvenes y ciudadanos todos, que ante la eventual disolución del congreso, o por posibles ataques a los edificios del mismo por partidarios del oviedismo, formaron una masa humana para defenderla. Era el 23 de marzo de 1999.

La Historia del Paraguay en 20 capítulos - Capítulo 17


Fue electo Wasmosy, tal que asumió sus funciones en agosto de 1993. Y se convirtió, para mal de muchos, en el presidente de la República del Paraguay. El tiempo se encargó de demostrar y desnudar las intenciones del nuevo grupo que se hizo del poder.

Fueron claras las intenciones de estos, que el fin era la de privilegiar los intereses comerciales, antes que dedicarse a la administración del país. La unión a saliva de Seifart con él, completamente ajenos el uno al otro, en posturas, intereses y convicciones, no tardó mucho tiempo en resquebrajarse completamente, apeligrando incluso, la institucionalidad de la república, y otras instituciones en las cuales se lograron importantes negociaciones en sus conformaciones, y en el equilibrio en las decisiones que estas adoptasen.

El mismo Wasmosy se lanzó posteriormente a hacer apología del golpe de estado, con discursos, donde atacaba a la misma investidura del poder legislativo, donde dadas las circunstancias, el oficialismo estaba en minoría, a pesar de los fraudes electorales. En reuniones a puertas cerradas en los cuarteles, azuzaba a los militares, presionándolos con un eventual auto golpe, proponiendo la disolución del congreso. Varias grabaciones furtivas de estas reuniones fueron hechas públicas, constatándose que Wasmosy, en reiteradas ocasiones pretendió implicar al poder legislativo como causante de algunas situaciones comprometidas del que hacer nacional. Esta situación se debía a que un elemento jugó en su contra. Wasmosy fue impuesto en las internas del partido colorado cuando era candidato presidencial.

Como dijimos, Argaña fue el verdadero vencedor en aquella oportunidad y tendría que haber sido él el candidato. Los grupos fácticos, mediante procedimientos dolosos, habían eliminado al mismo, y urgieron a Wasmosy como candidato del partido, tal que tenía en su contra internamente, a un sector muy importante del electorado del partido, que se opuso y resistió a esta nominación, hecho que quedó reflejado en las urnas, donde Wasmosy obtuvo apenas el 40% de votos, quedando el partido colorado en minoría en ambas cámaras del poder legislativo. Un partido hegemónico, totalitario y dominante, donde sus líderes acostumbrados a tomar decisiones unilaterales sin consulta ni oposición alguna, repentinamente se enfrentó a esta realidad, donde se tenía que consensuar para lograr metas. En este punto entró a tallar la importante y valiosa capacidad de la oposición a conciliar posiciones, llegar a acuerdos y obtener logros. Es así, que tomado en desventaja al partido gobernante, e incluso con fuertes contraposiciones y falta de unidad interna, se lograron obtener la confección de nuevos padrones electorales, eliminando los antiguos, llenos de vicios y fraguadas en el régimen anterior. Además, dadas estas circunstancias, se lograron otros objetivos, como la modificación del poder judicial, donde aún siendo un botín en repartija, se equilibraron las proporciones de magistrados sectarios, haciendo mísera la valoración de este poder, pero al menos con menos desequilibrios. Además se lograron la creación de los jurados de enjuiciamiento de jueces, la modificación de la justicia electoral, la contraloría general de la república, la fiscalía general del estado, etc.

La administración del ingeniero Wasmosy se centró casi en exclusividad en afianzar la generosidad gubernamental hacia los círculos afines a sus intereses. Como macroproyectos planteados a los países vecinos, como vías de navegación (Hidrovías, corredores oceánicos con rutas transcontinentales, puentes, etc.). Así, se dieron concesiones de obras y negociados a empresas cercanas a él, y a su grupo de poder. Las cosas no finalizaron ahí. El periodo presidencial de Wasmosy será grabado a fuego en la historia como en el que hizo colapso el sistema financiero del país, con dos grandes quiebres con numerosas entidades financieras quebradas, donde miles de usuarios quedaron totalmente desamparados, como así también, la innumerable cantidad de veces en que el Banco Central del Paraguay, órgano rector bancario y depositario del tesoro nacional, sufrió mermas de sus reservas ya sean por sustracción directa (robo) de sus bóvedas, o por distribuir erario público para apoyar a los clientes defraudados de estas entidades quebradas. Empleó al I.P.S., (Instituto de Previsión Social), otra Institución recaudadora y de gigantesca e inagotable cantidad de capital, como fuente de financiación a empresas privadas amigas y deficitarias, debilitándola a grados tales que su capacidad de asistencia sanitaria se vio seriamente afectada.

1996: El general Oviedo, su retiro y la creación del UNACE.
Salto a la Arena Política

Wasmosy tuvo inconvenientes internos posteriormente también con el general Lino César Oviedo Silva, quien era su mentor, respaldo y resguardo. Este último, con una extraordinaria capacidad de maquinación, manipulación, delación y todo tipo de actos coercitivos, fue deshaciéndose de todos los oficiales que le eran superiores en la cadena de mandos en las FF.AA., tal que fue ascendiendo vertiginosamente hasta llegar a los más altos cargos castrenses. Siendo Comandante del Ejército, una de las tres fuerzas, se afianzó en el tráfico de influencias y en el direccionamiento de importantes porciones del parlamento, y de la administración general de la república, y de los puestos de decisión.

En abril de 1996, Wasmosy, mediante un comunicado, adujo que, según sus propias expresiones, Oviedo desacató órdenes que él, como Presidente y Comandante en Jefe de las FF.AA., le había encomendado u ordenado realizar. Esto produjo una inmediata reacción de la ciudadanía que viendo está actitud, no podía más que inquietarse ante un eventual golpe de estado castrense; ya que adujo además, que Oviedo amenazaba con un golpe de estado, exigiendo la renuncia del presidente y del vicepresidente Seifart. La realidad detrás de todo esto era el choque de intereses comerciales y económicos poderosos entre Oviedo y Wasmosy; en posiciones a esas alturas totalmente irreconciliables. Un sector importante de la ciudadanía salió a las calles, y se manifestó apoyando y defendiendo a la democracia, y a la vigencia plena de las libertades públicas; no así al mismísimo presidente, que daba una imagen de fragilidad, flaqueza y debilidad ante estos acontecimientos. El pueblo asunceno, sobre todo la juventud, apoyó al sistema de vida republicana, desalentando al quiebre institucional, no así a la ya muy mala y lamentable labor del presidente a esas alturas. Lo lamentable de este hecho fue que se desnudaba una cruda y terrible realidad.

Sólo Asunción se hizo eco de este acontecimiento. En el resto del país, se hizo patente los estragos de la alienación sexagenaria totalitaria. Nada ni nadie se hizo sentir ante esto.

Oviedo fue pasado a retiro, debido a la sorpresiva situación, que le imposibilitó concretar (efectivizar), un respaldo popular a su persona, ya en entonces bastante gozando de una masa considerable, con un sector de la sociedad que le precisaba simpatía. Se lanzó a la arena política, función que ya lo estaba desempeñando mientras era militar activo. Conocedor profundo de la forma de ser del paraguayo, de sus gustos, sus necesidades, sus usos, sus costumbres, debido a que él es de cuna y ascendencia campesina, así como cercano ideólogo y colaborador militar en la época stronista. Se transformó entre la gente de pueblo en un líder carismático, tal que explotó hasta el límite estos aspectos mencionados, con una postura demagógica y populista, con un discurso falto de coherencia, pero enfervorizado y álgido, tal que fue ganando un creciente e importante caudal electoral, formando una respetable masa de fervientes seguidores y simpatizantes. Así, mientras fue militar activo, tomaba arbitraria y desmesuradamente atribuciones que no le correspondían, digitando obras sociales, actos públicos y concesiones graciosas bajo el abuso del erario público, ganándose mediante estos favores, a un respetable electorado. Pero tuvo un error político transcendental. Apadrinó, protegió y llenó de dádivas a solo los oficiales correspondientes al arma de la caballería, mediante la distribución estratégica de las bases militares en las fronteras en manos del Arma de Caballería, del cual él era originario dentro del Ejército; donde los oficiales mediante procedimientos ilegales e ilícitos de toda índole, obtenían dávidas y ganancias considerables, y convirtiéndose rápida y eficazmente en leales subordinados a Oviedo, siendo la base y el sustento para sus pretensiones, y que luego, serían cruciales en el derrotero futuro de Oviedo. Esto no hizo otra cosa más que crear una fisura irreconciliable dentro de las Fuerzas Armadas, donde los miembros de las otras Armas (Infantería, Ingeniería, etc.) y Fuerzas nunca pudieron sustraerse a tamaño despropósito (¿o injusto?).

Textos: Victor E. Baruja R. y Ruy G. Pinto Sch.
Imágenes e Historiografía: Jorge Pérez Paiva.

La Historia del Paraguay en 20 capítulos - Capítulo 16

En el año 1989, asumió el poder, el consuegro de Stroessner, el general Andrés Rodríguez Pedotti, pariente en su oportunidad para mantener y afianzar lazos e intereses comunes. Se enfrentó primeramente subrepticiamente al entorno del dictador, por problemas de índole comercial. Ya fallecido, por un cáncer en el colon, este general, más bien por las circunstancias coyunturales que le tocó sufrir, que otra cosa, tuvo éste propósito. Aunque también a la vez, ya se vivían situaciones caóticas y extremas en el país, como la tremenda y grave crisis económica, donde grupos de ciudadanos, envalentonados por los vientos de cambio en los países del área, se lanzaban a las calles de la capital con esporádicas y pacíficas manifestaciones, constante y brutalmente reprimidas por la policía política.

Fundamentalmente afectado en sus intereses económicos por directivas impuestas desde el gobierno, realizó un golpe de estado, defenestrando al anciano dictador, que en la fecha ya contaba con 76 años. (Nació en 1912, mal que pese). Al cabo de este suceso que duró una madrugada, entre el 2 y el 3 de febrero, el país vivió una explosión de júbilo, donde gran parte del pueblo se lanzó a las calles a festejar la caída del despótico, corrupto y sanguinario régimen.

Rodríguez era el único capaz de defenestrarlo. No existía nadie en el país con una mínima capacidad de enfrentarlo. El general Rodríguez comandaba la 1era División de Caballería, que disponía de carros de asalto y blindados, y bajo sus directas órdenes estaban todas las unidades de caballería leales a él, ya que era su comandante desde la década de los años 60. Rodríguez, dados los vientos democráticos que surgían en todo el orbe en esos años (1989), dio una apertura absoluta a las libertades públicas, sorprendiendo al país, cuya mayoría ciudadana la aprobó con una explosión de algarabía sin par, viendo que después de tantas décadas de represión y sometimiento, se podía objetar, opinar y criticar. El pueblo así, tomó las calles, ávido de libertad, de pensar, de discutir, de gritar.

De la noche a la mañana el país bullía de expectativas, de ansiedades reprimidas. Así surgieron medios de comunicación liberados que iniciaron una maratónica y desgastaste concientización cívica ciudadana, que a lo largos de los años rindieron fruto como veremos más adelante.

Pero alrededor del general Rodríguez, se mantuvieron muchos grupos de poder, tanto económicos como políticos, con grandes y profundos lazos con el régimen anterior, y el proceso que se dio a partir de allí, se vio frustrado en gran medida, debido a estas circunstancias. Pero se avanzaron en grandes aspectos, en el campo político, se liberaron aquellos partidos políticos proscritos, prohibidos y perseguidos, se modificó la Constitución Nacional, volvieron los exiliados políticos, se permitieron las elecciones de Intendentes comunales y juntas municipales, anteriormente designados directamente por el régimen, y se dio inicio a la gran aventura de encauzar los destinos del país, ya tan destruido a estas alturas.

1993:
Primeras Elecciones con la nueva Constitución Nacional de 1992

Estos grupos que rodeaban a Rodríguez, y de que por supuesto él también formaba parte, se mantuvieron en el poder cambiando de estrategia, teniendo siempre al partido colorado como elemento indispensable de herramienta de poder.

La base a partir del cual iban a proceder en esta oportunidad los poderes fácticos, surgidos de las grandes estafas y robos en el régimen stronista, era la del uso y abuso del poder, a partir del tesoro del estado, empleando la descomunal infraestructura del partido colorado, montada en los 40 años de abuso de los bienes del estado, que a fuerza de sometimiento y manipulación colectiva como partido único, había formado un impresionante y respetable caudal electoral, como así también de la formidable distribución de sus respectivos locales partidarios repartidos a lo largo y ancho de la república. Empleando la fuerza del dinero, se adueñaron del aparato partidario, dominándolo y poniéndolo a sus servicios, vaciándolo de contenido ideológico y programático, (que ya Stroessner en primera oportunidad, se había encargado de lo mismo), manteniéndolo cautivo y dominado según estos intereses corporativos. Estos grupos, todos cercanos y emparentados en negociados, tras la fachada democrática, con algunas concesiones democráticas, realmente mantuvieron incólumes las grandes transacciones y negociados en su poder.

El general Rodríguez y su entorno, al ver surgir nuevas figuras políticas, y candidaturas potables en la oposición, que sin muchas consideraciones ni bases ideológicas que los sustenten, con personalidades nuevas y deseosas de cambiar el rumbo del país, que se iban abriendo paso, logrando la receptividad del electorado, ya desligado a la opresión totalitaria, se jugaron una carta para apuntalar a su predecesor, que les mantendría a ellos cubiertos y protegidos ante cualquier posibilidad del alejamiento o control de la administración del poder. (Léase gestionar y administrar grandes y enormes caudales de dinero que empezaban a entrar al país como nuevas tecnologías, empresas, concesiones, asistencias, etc.; apareciendo la televisión por cable, la telefonía celular, nuevas inversiones, nuevas empresas agroindustriales, préstamos de desarrollo, de reactivación, etc., que debían seguir siendo administrados por ellos).

Como el empresariado en general, acostumbrado y sometido a pedir venias para realizar cualquier actividad, debido a la forzada y embarazosa convivencia con el régimen; desperezándose del tutelaje impuesto, y asumiendo con mayor convicción su rol de factor de poder decisorio, presentó una alternativa que reunía cualidades y capacidades muy atractivas para el electorado, que era el señor Guillermo Caballero Vargas.

El sector que respaldaba y trabajaba con el general Rodríguez, presentó el candidato que iba a contrarrestar esa opción.

Con una jugada magistral para conquistar el nuevo y indiscutible factor de poder que era y es la clase empresarial, el señor Juan Carlos Wasmosy, fue presentado como el candidato ideal. Empresario, multimillonario, uno de los elementos del entorno y miembro del poderoso grupo de las constructoras hidroeléctricas, era a fin al partido político de gobierno, y era la carta bajo la manga. Subsecuentemente, el empresariado abandonó a su suerte al candidato previo, que a esas alturas, ya había creado un nuevo partido político, el denominado Encuentro Nacional, que una vez nacido, a esas alturas ya, con una fuerte asimilación popular, y aún incluso, captando un repentino e impresionante caudal electoral, sobre todo el juvenil, que a esas alturas ya no se lo podía controlar ni anular.

A Wasmosy no se le conocía en absoluto como político. Candidato que salió de las galeras y cocinadas del entorno presidencial de entonces, era un poco delicado y dificultoso enfervorizar a una masa compacta y amplia de electores acostumbrados al discurso aunque carente de contenido, candente, populista y fanático, bajo líderes carismáticos y populistas. Pero lo fundamental se realizó, se conquistó al factor realmente importante, después no iba a ver problemas, a la masa electoral se lo direcciona a gusto y antojo. Esa si que era una buena obra de Stroessner, el hecho de privarle al pueblo, la capacidad de análisis y raciocinio, sometiéndolo por tantos años a la dominación, y manipulación ideológica. Lo importante no era que el candidato colorado sea conocido por nadie, lo importante era caer bien con el verdadero factor de poder como habíamos dicho previamente. El hecho de poner a Ángel Roberto Seifart, como candidato a vicepresidente, acompañando a Wasmosy en la chapa presidencial, era a los efectos de aumentar el magro caudal electoral, dado que éste último gozaba en ese momento de gran popularidad y de un importante posicionamiento en el campo político. Uno de los elementos claves para que Wasmosy acceda al poder fue el general Lino César Oviedo Silva. Mediante mecanismos coercitivos, impuso el voto a favor de este, realizando reuniones a partir de los cuarteles, y visitando el interior y distintas ciudades y zonas del país, haciendo proselitismo electoral partidario, estando en servicio activo como militar, en directa contraposición a las leyes que lo prohibían. Pero era imposible enjuiciarlo bajo imperio de las leyes, ya que el tercer poder hipotéticamente independiente, el judicial, estaba copado por magistrados pertenecientes y afines a las directrices del partido político reinante. Incluso los fiscales eran del mismo sector político, y designados todos estos, por la cúpula gobernante.

A Wasmosy se le opuso un caudillo político, también surgido y protegido del entorno stronista: Luís María Argaña. Este en principio acompañó al general Rodríguez como canciller de su gobierno. Pero debido a disputas políticas, se volvió duro opositor a él; y con un discurso donde se destacaba su pasado stronista, y su afinidad al régimen anterior, el electorado interno de su partido lo ungió candidato presidencial para el periodo 1993 - 1998. Rodríguez apeligrando sus intereses, con el general Lino César Oviedo Silva como ejecutor, forzaron y manipularon las actas electorales, forzando e imponiendo groseramente a Wasmosy sobre Argaña.

Luego de tamaña maniobra ilícita, Argaña instó al rechazo a éste candidato en las elecciones generales.

Además del empresario Guillermo Caballero Vargas, también se lanzó a la lucha por la presidencia otro candidato que fue el doctor Domingo Isabelino Laino Figueredo, representando al otrora aguerrido, perseguido y eterno rival del partido gobernante, el Partido Liberal Radical Auténtico. Un hecho que no pudo pasar desapercibido fue el extraordinario e incalculable derroche de dinero que se dieron en estas elecciones. Eran impresionante los ingentes gastos en que incurrieron los candidatos. Pero a la hora de las elecciones, uno de los factores que conspiraron en contra de los opositores fue, el hecho que el órgano electoral estaba en poder y administración gubernamental. Tal es así, que se dieron infinitas situaciones de fraudes, que no se pudieron anular u objetar, debido a esta circunstancia.

La Historia del Paraguay en 20 capítulos - Capítulo 15

El coloradismo se transformó en un insaciable, sanguinario y despiadado inquisidor; persiguiendo a todos los ciudadanos que no se sometían a las directivas e imposiciones del poder. La persecución fue implacable, salvaje, brutal. Los puestos de trabajo de las entidades públicas fueron copados, en ellos se introdujeron netamente personal afiliado a este partido. Convirtió toda la administración del país en un instrumento al servicio del mismo partido, se apoderó de las finanzas nacionales; que las usufructuaba en un desmedido e incontrolable antojo. A pesar de tener también conflictos internos, los fue superando rápidamente y aunque se alzaron voces de protesta en la sociedad, pronto fueron acalladas. Una virtud emergía de éste partido, que era el de capear cualquier conflicto con extraordinario éxito, tal que lenta pero inexorablemente se fue aferrando fuertemente al poder hasta nuestros días, con un ideario doctrinario ideológico que iba del social populismo al mismísimo fascismo puro.

Una de las consecuencias más terribles fue, a causa de esta persecución, la sangría de una importante porción de la población del país, que encontró refugio en los países vecinos, y lo que constituyó en la mayor hégira que conocería probablemente toda la América; con el consecuente desarraigo de una parte demasiado importante de la población de la nación, llegando a conformar actualmente un respetable y considerable sector social, en mayor medida en la vecina República Argentina, donde han aportado sus esfuerzos, trabajo y cultura. Debido a las circunstancias que sobrevinieron posteriormente, este éxodo fue y es constante, continuando hasta nuestros días, por motivos ya sean económicos, ya sean políticos.

En el año 1954, dentro del único partido autorizado y habilitado, que era el colorado, el general Alfredo Stroessner Matiauda, tomó el poder, golpe de estado mediante, defenestró al presidente de turno, también de su partido, y a partir de allí, gobernó y administró el país ininterrumpidamente hasta el año 1989, que fue desplazado del poder, por facciones de su mismo partido, con otro golpe de estado.

El régimen del general Stroessner que mediante un despiadado autoritarismo, con excesos y abusos del poder, se afianzó en el poder mediante elecciones fraguadas, con algunos partidos minoritarios, pagados y subvencionados por el propio régimen para que estos lo apuntalen y lo justifiquen, dándose una fachada de supuesto régimen democrático, siendo en su cruda realidad un sistema tiránico, dictatorial y despótico, donde no existían acepciones ideológicas si no la omnipresencia personal del dictador.

Uno de los pilares en que se basó el régimen stronista por tanto tiempo, fue el de la persecución implacable, tenaz y despiadada, a todo lo que osase oponerse a este, a sus actividades, dictámenes o designios, como así también, a quienes se atreviesen siquiera divulgar sus atropellos y arbitrariedades. Stroessner, aprovechando el clima hostil entre el Este y el Oeste, con sus cabezas visibles entre la NATO y el Pacto de Varsovia, aprovechó tácticamente estas circunstancias de la guerra fría, apelando a un rabioso anticomunismo, ganándose la complacencia y benevolencia de los países que se oponían a este sistema de gobierno.

Con la bendición de los Estados Unidos de Norteamérica y sus socios más cercanos de Occidente, dada la configuración mundial, por mucho tiempo hicieron la vista gorda a los abusos del poder, en pos de "cortar el avance del comunismo en América Latina", extendieron la venia a éste, con grandes préstamos monetarios, que abonado en estas concesiones; con un suave colchón financiero, se convirtió en uno de los dictadores más feroces que conoce la historia contemporánea del país, imponiendo la más despótica y férrea dictadura hasta ese entonces. Persiguiendo cualquier tipo de organización de cualquier índole, fin u objetivo.

Stroessner, embanderado con el anticomunismo, recorre los países de Occidente, solicitando en nombre de la patria, mantener y solventar el soporte económico para ella. Realmente su verdadera intención era el de seguir financiando los proyectos e intereses de su poderoso entorno. Es demasiada obvia la semejanza con actuales líderes africanos, ¿no?

Stroessner modificó la Constitución de la República según sus intereses, capricho y comodidad, a la medida de sus arbitrariedades; creando leyes represivas, permisivas y persecutorias, tal que exilió a grandes grupos de opositores, así como a intelectuales o trabajadores de la cultura. Sometió al país bajo su absolutismo total, tiránico y bestial.

Destruyó la base esencial de toda sociedad, que es la educación; a la cual manipuló, asfixió, y por último destrozó. En sus manos, la clase docente fue viendo decaer irremediablemente sus cualidades y destrezas. Impuso una nueva camada de maestros ineptos, de poca capacidad y jerarquía, sometidos a su vez a programas de enseñanza alienantes y vacíos de verdaderos contenidos.

La manipulación ideológica con fuerte concepción fascista, imponía a todo el país como, cualquier acontecimiento o suceso de la vida cotidiana, giraba en torno al régimen, más concretamente a la imagen y figura del "líder'; ya sean estas inauguraciones de cualquier índole, hazañas deportivas, o simples acontecimientos culturales. El sistema que presidía, creó e impuso una historia oficial propia.

Buscó figuras para mistificar como López y Bernardino Caballero, elevándolos a la categoría de héroes, afianzando y reforzando esto como base y sustento de su concepción totalitaria, y sobre los cuales giraba y gravitaba siempre su figura.

El mariscal Francisco Solano López, exaltado hasta el hastío como referente simbólico de la ideología fascista nacionalista; que conjuntamente con hazañas bélicas eran el eje doctrinario del sistema.

Afianzó el uso de la fuerza, de la delación, distribuyó por todo el territorio de la república cuerpos de soplones y espías. El control de la sociedad era absoluto. Asfixiante. Desesperante. Terrorífico. Estableció durante casi todo su mandato el estado de sitio, sin garantías constitucionales para todo ser humano que se encontrase dentro del territorio de la república.

Los puestos públicos de sanidad, de educación, policiales, militares, de administración fueron abarrotados por los leales a su gobierno, sin importar capacidad o idoneidad. Esto en esa cantidad de tiempo, de 40 años de manipulación, llevó al país a su total aniquilamiento moral. A su total ineptitud administrativa, convirtiéndolo en lo que es hasta hoy día, donde la administración pública se ha transformado en un coto cerrado, donde se desarrollan todo tipo de actos de corrupción, con absoluta y descarada impunidad, con delitos administrativos, corporativos y económicos, haciendo del país, un paraíso de la delincuencia nacional e internacional.

Un ejemplo de la sutil manipulación ideológica de las masas. Víctor Manuel Pecci, tenista, ante un logro deportivo, finalizada la competencia, debía ir a saludar a Stroessner, simbolizando que el logro deportivo era; debía ser dedicado a la figura del Presidente. Todo era extorsión y sometimiento. Todo giraba entorno a su persona, y el sistema que lo mantenía. (Gobierno, Partido y FF.AA., una perversa trilogía)

Mantuvo al cuerpo policial bajo sus directas órdenes, los transformó en un cuerpo de represión política. A estos, los mantuvo fanatizados, hambreados, con míseros sueldos, sin equipamientos mínimamente dignos para combatir la verdadera delincuencia; con poca formación ni destreza para descubrir los tremendos y graves ilícitos, como aquellos verdaderos delitos que su propio entorno cometía. Impuso la tortura, física y psicológica para perseguir a sus contrincantes y enemigos políticos, que correspondían a todos los espectros ideológicos y sociales, incluso miembros de su propio partido que se les oponían. Impuso en el país la delación, el soborno y la injuria. Así, actualmente, y bajo el imperio de lo que fue todo aquello, la corrupción, el prebendarismo, la incapacidad e ineptitud en los mandos y direcciones administrativas del estado, se enseñorean en el país, hecho que con todo el tiempo transcurrido es casi imposible cambiarlo en un lapso razonablemente corto. Se va a tener que esperar mucho tiempo para que el país resurja y salga del brete en que fue estancado.

Bajo el consentimiento irrestricto del régimen, el país se vio invadido por mafias tanto locales como extranjeras, que empleaban el país como base de operaciones para sus transacciones comerciales, nacionales e internacionales. Eran famosos los ex jerarcas nazis, los narcotraficantes, los delincuentes internacionales, que encontraron a Stroessner, un hombre de sangre teutona, un apoyo incondicional para escapar a los tribunales extranjeros que requerían de ellos. Así, la mafia, el tráfico y el comercio ilegal, la falsificación a escala industrial, y el narcotráfico se adueñaron y enseñorearon del país hasta nuestros días.

Algunos grupos de poder, creados y nacidos bajo el directo auspicio e influjo del régimen, mediante poderosos préstamos internacionales, que el mismo dictador lograba acceder gracias a su postura anticomunista; (la gran excusa para el sometimiento del país), desarrollaron emprendimientos de "progreso", donde hacer rutas, puentes, escuelas, hospitales, y otros "bienes sociales" para "el pueblo", les permitían dilapidar a estas facciones y sectores, fortunas exorbitantes sobre facturando todo lo que se hacía, incluso lo que no se hacía, o dejaba de hacer, que igual religiosamente se cobraban del erario público, o de los prestamos que graciosa y descabelladamente las entidades internacionales concedían en ese entonces. El nombre del dictador era ensalzado en cada acción u obra realizada, como atributo y capacidad de éste, en el manejo del país, alimentando y manteniendo con esto, la manipulación política e ideológica del pueblo a niveles que por mucho tiempo aún, el país lo va a seguir sufriendo y lamentando. Estas "obras de gobierno", endeudaron al país en cantidades monetarias extraordinarias, sin tener actualmente una valoración por lo menos aceptable de este despiadado e incontrolable despilfarro de dinero. Stroessner se empeño en la realización de grandes y gigantescas obras con los gobiernos de facto (gobiernos militares) de los países vecinos, prestos también para los negociados, como las represas hidroeléctricas, (Itaipú y Yacyretá), sin que el país actualmente, ni en un futuro medianamente cercano, tenga planificado el aprovechamiento de una mínima parte de esta extraordinaria producción energética, que en el primero de los casos ya lleva el tercio de vida útil. Se entregó bajo contratos desventajosos, a estos países vecinos, la venta del excedente de energía, a valores miserables, muy por debajo de su real valoración. Es más, millones de dólares fueron desviados a favor de los grupos corporativos que apoyados, respaldados, protegidos y asistidos por el sistema; en la actualidad constituyen poderosos factores de poder, que desestabilizan al país de acuerdo al juego de intereses que posean en el momento.

La ciudad de Puerto Presidente Stroessner, hoy Ciudad del Este, se convirtió en el centro de contrabando internacional más poderoso del subcontinente, llegando a tener un movimiento comercial tan extraordinario, igualados incluso al de grandes ciudades comerciales como Hong Kong o Miami. En esta ciudad, actualmente en decadente condición, debido a las disposiciones aduaneras de los países vecinos y a la concreción del Mercado Común, Mercosur, se realizaban todo tipo de transacciones. En ella se enclavaron poderosos e incontrolables grupos mafiosos, así como grandes carteles de traficantes, conformados en su mayoría por extranjeros, chinos, árabes y paisanos propios, dedicados en innumerables negocios sucios y fraudulentos, que mediante la comercialización a escala gigantesca de productos de contrabando, sin pagar franquicias, invadieron por décadas los mercados brasileños y argentinos, con productos de contrabando, reales o falsificados. Fueron billones de dólares en productos y mercaderías "permitidas" o prohibidas, como electrónicos, artículos de consumo, tráfico de drogas, de armas de guerra, de tráfico y trata de blancas, falsificaciones, copias, piratería comercial, etc.; que hicieron conjuntamente con la triangulación comercial "legal", se pudiese mantener en cierta medida desahogada las condiciones económicas internas del país; a pesar de la galopante anarquía económica reinante. El comercio ilegal venía desde la falsificación industrial de artículos de conocidas marcas como relojes, equipos electrónicos, informáticos, electrodomésticos, prendas de vestir, calzados, copias ilegales en cantidades gigantescas de discos compactos musicales, informáticos, películas, vídeos, etc., cuya distribución se ramificaba a todo el cono sur del subcontinente.

Esta coyuntural circunstancia de desahogo económico se debía al goteo significativo de este descomunal y gigantesco caudal de dinero, que nunca realmente ingreso al país, pero que en cierta medida cubría la angustiante carestía laboral del país, que conjuntamente con la construcción de la obra de Itaipú dieron en cierta medida el suficiente oxígeno al régimen, para desarrollar sus actos delictivos. Estos capitales que nunca ingresaron al país, fueron desviados a otros, como a los bancos caribeños o países tan benevolentes, complacientes y permisivos como el Paraguay, pero más seguros. El lavado de dólares, y las irregularidades cotidianas vividas en este descomunal e incontrolable mercado negro, ha hecho que, actualmente los gobiernos vecinos impongan a esta ciudad el merecido título de peligro latente en el área, debido a que también ella alberga a núcleos o grupos de terroristas fundamentalistas árabes, que ya realizaron varios actos y atentados en la Argentina, país con una fuerte emigración judía, blanco de sus actos criminales. Los ilícitos rayaron la bestialidad como la comercialización de niños donde el estado nunca tomaban los recaudos pertinentes de control y seguimiento, creando la consecuente concepción de la posible venta de éstos para su uso en transplantes de órganos humanos.

La "rosca" con que se mantenía y sobre el cual se apoyaba Stroessner básica y esencialmente se dedicaba a todo tipo de tráfico y comercio ilegal. Como ejemplo está el tráfico de armas de todo tipo, que el Paraguay hipotéticamente compraba para uso y empleo doméstico, pero se desviaba, y se suministraba a la República de Sudáfrica, que por motivos del asumido apartheid interno, (racismo), se le tenía prohibido comerciar internacionalmente. No existieron negocios que no tuviesen fuertes desvíos de fondos, y donde estuviesen implicados personeros del régimen. A aquellos inversores que no comulgaban o no estaban en contubernio con el régimen, sencillamente se los presionaba, se los extorsionaba hasta torcerlos, a costo de importantes sumas de dinero, o bien, al sometimiento irrestricto a los antojos impuestos. La clase empresarial debía estar completamente sometida, incluso debían rendir pleitesía y genuflexión, si no quería tomar otro destino.

Stroessner creó alrededor de sí, un cinturón de hierro conformado por militares comerciantes, que metidos en innumerables ilícitos, dilapidaban fortunas considerables e inimaginables; constituyendo ellos en el mayor y mejor soporte del tirano. Todo esto, sumió al país a la distorsión de los valores, a la postración, al atraso como constante, a su destrucción tanto moral como cultural. Productivamente, el país que esencialmente se dedicaba a esta fatídica triangulación comercial; se fue estancando, atrasando, destruyendo inexorablemente, anulando al individuo como ser individual, pensante, racional, vacío de convicciones y anhelos colectivos.

La herencia de este descalabro es sumamente pesada; existen en la actualidad, extensas zonas del país que no cuentan con rutas pavimentadas, con asistencia sanitaria, con asistencia educativa, con servicios básicos sanitarios. El país a sido reducido a una calidad de vida con confort mínimo, miserable en comparación a sus vecinos próximos.

Todo este despilfarro y abuso sin límites, llevaron el grado de retardo y retraso del país a un extremo avergonzante, donde la clase campesina, base y sustento de todo el engranaje económico del país, (Paraguay no dispone de otros tipos de riquezas como minerales o fábricas de producción tecnológica, excepto la hidroeléctrica), está entre los más retrasados en calidad y capacidad de producción. A excepción de las grandes corporaciones agrícolas, generalmente conformadas por poderosos grupos económicos extranjeros, no existen agricultores; si campesinos, de tierra adentro, mínimamente adaptados y aptos para producir con una capacidad apenas rentable; donde generalmente cada cual se maneja con criterios y usos ya desterrados, rudimentarios y desactualizados.

La asistencia gubernamental es desviada hacia sectores políticos partidarios, e incluso en la mayoría de los casos, sencillamente no se presta ningún apoyo. La calidad de vida de aquellos que tienen tierras es del de disponer de arados de madera o de hierro, estirados por bueyes, descalzos, con casas de adobe, y piso de tierra, donde aquel que logra ir a la escuela, es muy probable que no finalice sus estudios, por motivos económicos u otra incapacidad.

Para dimensionar el grado de afectación, se puede nombrar una de ellas, que es la falta de yodo, causa de beber aguas no tratadas, de tajamares o de pozos, que afecta la capacidad de raciocinio, o aquella como la parasitosis, o la triste incapacidad para por lo menos cubrir una esencial alimentación básica mínima, que obligan al niño, incluso a acompañar en las tareas agrícolas a sus padres como un hecho totalmente aceptado. Otra penuria que sufren los campesinos es la invasión indiscriminada de las tierras por grandes oleadas de colonos brasileños, que se apropiaron de extensas zonas de territorio fronterizo.

Actualmente la invasión cultural en el nordeste del país, llega hasta a más de 100 kilómetros de la frontera con la República Federativa del Brasil; tierras donde el Paraguay carece de control real, y donde se afianza en una proporción respetable de territorio nacional, la cultura y raigambre brasileña, perdiendo presencia en territorios que tácitamente están bajo patrocinio político extranjero.

El fin del déspota más antiguo del continente hasta entonces, 35 años, actualmente queda Fidel Castro en Cuba, (con 30 años en el poder en ese entonces), se inicia con las movilizaciones populares de gremios estudiantiles, de obreros y campesinos en la década de los 80. Siempre hubieron conatos de movilización durante su régimen; pero eran rápidamente acalladas con sanguinaria crueldad. Pero en esta década, las condiciones internacionales habían cambiado notablemente, y Los EE.UU. modificaron su política luego de los hechos de Iran, Chile, Argentina, Tailandia, Brasil, donde los dictadores con saña estaban causando estragos en la población. Los gremios, tímidamente primero, creaban centrales gremiales independientes del sistema que durante años los tenían sometidos, y ganaban de a poco las calles respaldados y protegidos por la clase eclesial. Así, entre los estudiantes, a la FUP, le surgía la FEUP, entre los obreros, a la CPT, les surgían la CUT y la CNT; y los campesinos creaban también centrales gremiales regionales que se iban pronunciando cada vez con mayor fuerza y organización. Sin olvidar que las fuerzas políticas proscritas, iban organizándose cada vez con mayor capacidad de convocatoria y de activismo real.

A esto, se sumó algo trascendental; se acentuaba repentinamente el debilitamiento del sistema, con la fractura del partido colorado, donde buscando lealtades irrestrictas, bendice el atraco perpetrado por un sector del partido, los militantes combatientes stronistas, desplazando a los tradicionalistas, el ala más ideológica y afín a los postulados del partido.

En una convención del partido colorado, en agosto de 1987, para elegir las nuevas autoridades, son bloqueados los accesos al local de la Junta de Gobierno, (nombre bastante sutil con suave olor fascista, confundiendo a la ciudadanía, como si fuera una institución gubernamental; siendo algo netamente político partidario).

Con una grosera maniobra política, asumen los militantes la dirección del partido. El sector colorado tradicionalista es irradiado de la cúpula y del entorno del dictador, perdiendo aquellos beneficios y las sustanciales ventajas económicas de que gozaban cuando tenían el poder partidario.

Una vez los militantes se afianzaron en el poder, ante la debilitada condición de salud del anciano dictador, impulsaron la figura del hijo del mismo para sucederlo. El teniente coronel de Aviación Gustavo Adolfo Stroessner Mora, que más bien era un próspero empresario a la sombra de su padre, que un militar activo, con una nula capacidad política. Esto perturbaba aún más a los altos mandos de las FF.AA. que veían un peligro creciente en esta imposición política, ya que Gustavo era aún muy joven en el escalafón militar, y todos aquellos que jerárquicamente estaban por encima de él, serían dados de baja paulatinamente hasta catapultarlo al fin, en lo más alto de la cúpula castrense. Esta llegó a ser otra causa más que desencadenaría la caída del siniestro y obsoleto régimen.

La Historia del Paraguay en 20 capítulos - Capítulo 14

(14) El espejismo de la "Primavera democrática"

La era del "nuevo liberalismo" como los partidarios de Estigarribia solían llamarla se acabó inesperada y trágicamente en septiembre de 1940, cuando el presidente falleció en un accidente de aviación. La leyenda cuenta que al precipitarse el avión fatal, el presidente Estigarribia se abrazó con su señora esposa uniéndose así en la muerte como en la vida. Este héroe de guerra fue ascendido póstumamente a Mariscal, honor siempre rechazado por él mismo en vida.

Esperando controlar el gobierno a través de un militar más maleable, los liberales más ortodoxos nombraron al ministro de Guerra Higinio Morínigo como presidente de la República. Morínigo había ganado fama en Paraguay encabezando la expedición a Cerro Corá en 1936 para recuperar los restos del mariscal López. El aparentemente popular y siempre sonriente Morínigo demostró luego ser un político sutil con propia mentalidad y los liberales comprendieron que jamás lo podrían manejar arrepentiéndose luego. Habiendo heredado los poderes dictatoriales del mariscal Estigarribia, Morínigo prohibió a los febreristas y a los liberales rápidamente y se mofó abiertamente en la libre expresión y las libertades individuales. Un dictador sin partido político y sin partidarios, Morínigo sobrevivió políticamente a través de muchos años, a pesar de los innumerables complots en su contra, debido a su astuta influencia sobre un grupo de jóvenes oficiales militares que defendían importantes posiciones del poder. La época de Morínigo fue un caso muy interesante y peculiar en la historia política de un país que siempre se manifestó a través de bandos políticos.

El estallido de la Segunda Guerra Mundial alivió la tarea de Morínigo en el Paraguay y mantuvo al ejército contenido porque estimuló la incesante demanda de productos de exportación paraguayos, como carne, granos y algodón, y alzó las ganancias exportadoras del país. Más importante aún, la política de los Estados Unidos hacia América Latina en este momento hizo a Paraguay elegible para recibir una buena ayuda económica. Una oleada de influencia alemana en la región y las inclinaciones pro nazis de los sucesivos gobiernos de la Argentina alarmaron a los Estados Unidos que buscaron destetar al Paraguay de las ambiciones de los alemanes y argentinos. Al mismo tiempo, los Estados Unidos buscaron reforzar su presencia en la región y siguieron su cooperación íntima con el Brasil, el rival tradicional de Argentina. Con este fin, los Estados Unidos proporcionaron a Paraguay cantidades regulares de fondos y suministros bajo un acuerdo del préstamo y arriendo con tal que los préstamos sean para obras públicas y ofreció asistencia técnica en agricultura y salud. El Departamento de Estado de EE.UU. aprobó lazos aún más íntimos entre el Brasil y el Paraguay y dio el viso bueno para financiar un proyecto de ruta entre ambos países diseñado para reducir la dependencia del Paraguay con la Argentina.

Mucho disgusto causó a los Estados Unidos cuando Morínigo se negó a actuar contra los intereses económicos y diplomáticos alemanes hasta el fin de la guerra. Los agentes alemanes habían convertido a muchos paraguayos con éxito a la causa del Eje. El primer partido nazi en América del Sur se fundó en Paraguay en 1931. Escuelas de inmigrantes alemanas, iglesias, hospitales, cooperativas de campesinos, grupos juveniles y sociedades caritativas se transformaron en partidarios activos del Eje. Todas esas organizaciones desplegaron las esvásticas y retratos de Adolf Hitler en forma llamativa. Las memorias del perenne ministro de Morínigo, Amancio Pampliega fueron muy detallistas y objetivas acerca de esas actividades amen de relatar con jugosos detalles la época que le tocó vivir.

No es ninguna exageración afirmar que Morínigo encabezó un régimen favorable al Eje. Grandes números de oficiales del ejército paraguayo y funcionarios del gobierno eran abiertamente simpatizantes del Eje. Entre estos funcionarios, el jefe de la policía nacional bautizó a su hijo como Adolfo Hirohito como las personalidades del Eje. En 1941 el periódico oficial, El País, había adoptado públicamente la posición pro alemana. Al mismo tiempo, el gobierno controlaba estrictamente sindicatos obreros pro aliados. Los cadetes de la policía llevaban la esvástica y la insignia italiana de las fasces en sus uniformes. El ataque japonés contra Pearl Harbor en diciembre de 1941 y la declaración de guerra alemana contra los Estados Unidos dio la influencia necesaria a los yanquis para obligar a Morínigo a que se comprometa públicamente con la causa aliada. Morínigo retiró oficialmente relaciones diplomáticas con los países del Eje en 1942 pero no declaró guerra alguna contra Alemania hasta febrero de 1945 cuando ya estaba todo decidido en Europa. No obstante, Morínigo continuó manteniendo relaciones cercanas con el ejército argentino profundamente influenciado por los alemanes durante la guerra y proveyó un seguro asilo para los espías y agentes del Eje.

La concluyente victoria aliada convenció a Morínigo de que liberalizara su régimen. Paraguay experimentó una breve apertura democrática cuando Morínigo aflojó las restricciones de la libre expresión, permitió retornar a desterrados políticos y formó un gobierno de coalición. Las intenciones de Morínigo de dar un paso al costado no eran muy claras, sin embargo, hizo una alianza con duros referentes del partido colorado y su faccioso Guión Rojo, el grupo paramilitar colorado para revolver a la oposición. El resultado fue un fallido golpe de estado en diciembre de 1946 desatando una fea guerra civil en marzo de 1947.

Liderados por el coronel Rafael Franco, los revolucionarios eran una unión excéntrica de febreristas, liberales y comunistas unidos solo en el deseo de derrocar a Higinio Morínigo. El coloradismo ayudó a Morínigo a aplastar la insurrección pero el hombre que realmente salvó al gobierno de Morínigo durante las cruciales batallas era el comandante del regimiento de artillería "General Brúgez", un tal teniente coronel Alfredo Stroessner Matiauda. Cuando una revuelta en una base naval de Asunción colocó a un estratégico barrio obrero en manos rebeldes, el regimiento de Stroessner rápidamente redujó el área en puros cascotes. Cuando los cañoneros rebeldes amenazaron con bombardear la capital hasta hacerla rendir desde la Argentina, las fuerzas de Stroessner lucharon furiosamente y los dejaron fuera de combate.

A finales de la rebelión en agosto, un solo partido, el que estaba fuera de poder desde 1904, tenía mando casi total en Paraguay. Haciendo la guerra, se había simplificado la política eliminando a todos los partidos excepto el colorado y reduciendo el tamaño del ejército porque casi el setenta y cinco por ciento de los cuerpos de oficiales habían unido a los rebeldes, o sea, menos individuos estaban ahora en una posición para competir por el poder. Como sucede a menudo en el pasado, el coloradismo se escindió en facciones rivales. La línea dura (Guión Rojo) encabezada por el ardiente nacionalista tirando hacia la izquierda escritor y editor Natalicio González se oponía a las prácticas democráticas. La facción demócrata moderada liderada por Federico Chaves favorecía las elecciones libres y un arreglo para compartir el poder con los otros partidos. Con el retroceso de Morínigo, González lanzó al grupo Guión Rojo para amedrentar a los moderados, logrando así la candidatura presidencial por su partido. Siguiendo la tradición política paraguaya, ganó sin oposición alguna en los largamente prometidas elecciones de 1948. Sospechando que Morínigo no abandonaría tan fácilmente el poder en manos de González, un grupo de colorados y oficiales militares incluyendo a Stroessner, alejó a Morínigo del gobierno. Natalicio González no tardó en unirse con Higinio Morínigo en el destierro en 1949, victima de una intriga dentro de su partido y Federico Chaves se hizo presidente finalmente en 1950 cuando el ejército legó el poder a los colorados demócratas.

El Paraguay es un país de larga y rica tradición de historia oral. Partiendo de esa tradición existe la leyenda del arquitecto Tomás Romero Pereyra. Cuando se iniciaba la dictadura de Morínigo, no se sabía muy bien hacia donde apuntaba el nuevo mandamás del país. Varios miembros ultra colorados sospechaban que en caso de caos y desmembración nacional, se podría aprovechar una anexión del Paraguay de parte de la Argentina dominada bajo gobiernos de fuerte influencia militar desde 1930. Después de todo no sería muy descabellada la sospecha ya que los argentinos eran los únicos que ayudaron al Paraguay en toda la contienda del Chaco siempre bajo mesa. Romero Pereyra se dirigió hacia los brasileños solicitándoles ayuda financiera para refundar el viejo y disminuido partido colorado. De esa manera aparecieron los colorados con considerable fuerza extraída desde la nada para la guerra civil de 1947. Pese a los sucesivos presidentes colorados, éste personaje prefirió mantenerse detrás de la cortina pública oficiando de monje gris. Se decía que Stroessner le debía buena parte de su poder ilimitado dentro del partido colorado.

La política paraguaya se ajustaba en un cierto sentido. La Guerra del Chaco había encendido la revolución de Febrero '36 que a su vez ocasionó la caída del estado liberal e introdujo un retorno del nacionalismo paraguayo con profundas reverencias hacia el pasado dictatorial (fascismo). El resultado fue la constitución del año 1940 que devolvió desgraciadamente al ejecutivo el poder despojado por el liberalismo. Tras un breve romance con la democracia, sobrevino una guerra civil después de la Segunda Guerra Mundial para restaurar en el país al "partido de los lopiztas": el partido colorado. Mientras tanto, la influencia de las fuerzas armadas había aumentado dramáticamente en el concierto público: desde el fin de la Guerra del Chaco, ningún gobierno paraguayo ha subido al poder sin el consentimiento del ejército. Morínigo mantuvo el orden restringiendo severamente las libertades individuales pero creando así un peligroso vacío político ya que él mismo no respondía a partido alguno sus cuentas. Cuando intentó llenarlo con el partido colorado, hizo dividirlo en dos y ninguna facción podía encaramarse al poder sin ayuda castrense. La institución unipartidista, el privilegiar el orden sobre las libertades políticas y la acepción del ejército como árbitro político final crearon las condiciones que favorecieron el avenir de una larga noche… el régimen de Alfredo Stroessner Matiauda.
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